La manipulación es el mayor despojo de personalidad y alma humana, el fuero interno corrompido de forma irreversible. Mírate y sorbe la sangre que tintinea en tus párpados ahora,y resbala a placer por las pestañas; han manchado de alquitrán tu esencia y una turbia septicemia inunda la arquitectura de tus vasos. Mírate imprimiendo cardenales el daño en tu rostro, las ojeras perfilando el contorno de unos ojos henchidos de lágrimas, cristales quebrados, suspendidos, palpitantes en la inmovilidad de unas cuencas semivacías, opacidad conferida por el crespón de la noche que antaño estuviere atestado de ceniza en virutas. Mira quebrarse impasible tu integridad en el espejo, deshaciéndote en halos de neblina, denso vaho que pierde vuelo y frío y muerto como un nicho besa el suelo, lento.

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